El escándalo del exjefe de la CIA en EEUU ha puesto de relieve una gran verdad del siglo XXI. Un paso riesgoso.


El romance del dimitido director de la CIA David Petraeus con su biógrafa Paula Broadwell no sólo ha arruinado su brillante carrera sino que ha puesto sobre aviso a otros adúlteros: internet es chismosa y no olvida.

Petraeus, un general de cuatro estrellas considerado un "general de generales", anunció el viernes pasado su renuncia al frente de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) tras admitir que tuvo una relación ilícita con Broadwell después de abandonar el Ejército.

Su anuncio ha causado una conmoción dentro y fuera del Pentágono pero también ha puesto de relieve una gran verdad del siglo XXI: la autopista de la información facilita los amoríos pero también se ha convertido en su tumba.

"No debe sorprender que alguien como Petraeus se haya enredado en un triángulo amoroso. Las necesidades afectivas son distintas a las profesionales, y la inteligencia emocional no tiene que ver con la intelectual... la gente puede tener muchas tentaciones y muchos vacíos que llenar con éstas", dijo a Efe la terapeuta familiar Claudia Campos.

"Los hombres buscan compañía, alguien que los valore, que los admire, y posiblemente ése fue el caso del general Petraeus. Broadwell seguramente sintió admiración por él y empezó a sentirse atraída por su rango, por su historia intelectual y si hubo química y atracción mutua, ¿por qué sorprenderse de que cayeran en esto?", señaló la experta.

Según Campos, la mayoría de las infidelidades ocurre en los lugares de trabajo, donde se pasan más horas que en casa y entre colegas se encuentra un "paño de lágrimas". Los viajes, las largas ausencias y, sobre todo, internet, también facilitan los amores clandestinos, agregó.

El romance del máximo jefe de los servicios secretos de Estados Unidos fue descubierto por la Agencia Federal de Investigaciones (FBI) después de que siguiera la pista de una queja de acoso presentada por una segunda mujer, Jill Kelley, contra Broadwell, quien consideraba a ésta su rival por los afectos del general.

Los agentes del FBI descubrieron el intercambio de correos íntimos entre Petraeus y su antigua amante en una cuenta de Gmail que ambos compartían.