Admitámoslo, se necesita sangre fría y mucha determinación para sentarse al lado de un tigre como si nada, sonreír a la cámara y tomarse una fotografía de recuerdo. ¿Lo harías tú? Este joven de Indonesia estaba decidido a hacerlo, y hasta se sentó en el banco con cara de cumpleaños y acarició nervioso el lomo del animal, pero la foto terminó mal. No se apuren en pensar que el tigre tuvo la culpa. El enorme felino mantuvo la serenidad hasta el final, pero al parecer ya estaba cansado de "sonreír" junto a extraños todo el día, y entonces...